VISITA EN LA DIOCESIS DE ALCALA, ESPAÑA CON UN AMIGO SACERDOTE EXORCISTA: EL PADRE FORTEA EN SU PARROQUIA DE ANCHUELO.

Regresaba de misión en Portugal y aprovechando los dos días que tenia en transito por España, me comuniqué con el padre Fortea a quien había conocido unos meses atrás en Quito, Ecuador. El padre me recogió en Madrid y después de caminar a muy buen paso por dentro de las transitadas calles centrales de la ciudad, encontramos el parqueadero de su auto y viajamos hacia las afueras en dirección a su parroquia en el pueblo de Anchuelo, diócesis de Alcalá. Estábamos de prisa, pues el padre celebra la Eucaristía todos los días a las 6:00 p.m. y nos encontrábamos cortisimos de tiempo. Entre tanto, mientras el padre conducía, recibí una copiosa lección de historia religiosa española, la cual encontré muy edificante, el padre es muy estructurado y se nota que ha sido muy buen estudiante y tiene muy buenos dotes para enseñar. Una de las lecciones valiosas que recibí, fue la de descubrir que Franco quien fue gobernante de España por muchísimos años, era un hombre de muchísimos valores religiosos, tenia en su mesa de noche una reliquia de primera de la Santa Teresa de Ávila. También supe que gracias a su intervención, los comunistas españoles no terminaron con toda la Iglesia Católica. Yo estaba bajo la impresión de que Franco había sido un dictador malo, pues la información que yo tenía era de los años 70tas mientras era universitario en Alemania, en la ciudad de Hamburgo y allí el ambiente era en general comunista. En España se viven siempre dos espíritus: El del comunismo, que es un espíritu ateo y ciento por ciento materialista, embargado en las utopías marxistas y embebido en una intelectualidad soberbia y el espíritu religioso y Católico que vive la España que llevo a Cristo a América, la España que cree en Dios, la España misionera. Cuando se vive la España de Cristo, es una gran dicha. Podría decir que el padre Fortea pertenece a este batallón de misiones y de martirios, de evangelio y de persecuciones, el batallón de la santidad Española.
Llegamos a Anchuelo tarde, unos diez minutos después de la seis, pero Dios estaba de nuestro lado. Ese era el día en que las señoras del pueblo limpian la Iglesia y no habían terminado aun. El padre se dirigió rápidamente a la sacristía para prepararse y yo entre en la Iglesia preciosa del siglo XVI donde me uní a algunas personas que esperaban al padre.
La homilía del padre fue una muy poco común y también propia del sentido del humor que lo caracteriza siempre enfocado en una sana doctrina. Hablo de las personas que limpian los templos en todo el mundo, en las Iglesias Católicas. Como no son reconocidas ni mencionadas en ningún momento y lo importante que es su labor.
Al terminar la Eucaristía a un grupo de feligreses de máximo 12 personas, el padre expuso el Santísimo Sacramento y se cambio sus vestimentas litúrgicas de la misa por un hábito negro con el cual emergió de la sacristía con su capucha puesta. Llamó a las personas que habían quedado allí después de la misa en oración y les pidió que se sentaran en la banca del frente al altar. El padre primero se acerco a cada uno de nosotros y nos impuso manos y nos oro. Solo en ese momento caí en cuenta que este amigo mío sacerdote, era el famoso exorcista, pues por el viaje que tuvimos, la conversación y demás, me olvide de su apostolado. Muy pronto despertaba a una realidad dura e inexplicable como es la realidad de aquellos que padecen presiones, obsesiones y posesiones de las fuerzas del mal y que solo por autorización de Dios mismo y por intermedio de un sacerdote exorcista oficial de la diócesis asignado por el Obispo, pueden un día lograr su liberación. En muchos casos, como lo he aprendido personalmente del padre Gabriel Amord exorcista del Vaticano y del mismo padre Fortea, se tarda años en lograr esa liberación, porque aun no está en la Voluntad Divina que esto suceda.
El padre se volvió a cada uno de los tres que estaban sentados al frente y a medida que les oraba, mas se comenzaban a manifestar sus problemas espirituales, forma de voces, gemidos y algunos cantos que parecían tántrico, o Vedas, de origen oriental pagano.
Después de terminada la sesión de liberación, el padre me invito junto con un visitante joven de origen Suizo a cenar en Alcalá que queda a una media hora de Anchuelo. Al llegar a Alcalá, el padre nos mostró las enormes cigüeñas que estaban dormidas sobre sus gigantescos nidos construidos encima de las torres de las Iglesias. Fue un encuentro muy especial. Nunca había visto una cigüeña en persona, es más, yo posiblemente creía que eran una leyenda. Allí estaban, altivas y dormidas formando parte de toda una tradición histórica de la ciudad. Pasamos por una pequeña capilla de la Universidad de Alcalá, una de las universidades más antiguas del mundo. El padre se regreso rápidamente y nos invito a entrar. Esta capilla, nos dijo, esta siempre cerrada al público, es un privilegio poder entrar. Allí se encontraba un grupo musical universitario interpretando música barroca en la forma más preciosa imaginable. Escuchamos tres piezas y quedamos extasiados, fue como un regalo delicado y especial de Alcalá para nosotros los que visitábamos como huéspedes del padre. Luego nos dirigimos al restaurante favorito del padre y compartimos una muy amena cena, partiendo unos minutos antes de la media noche, en el último tren que iba a Madrid.
Ruego a mis lectores, que oren por el apostolado del padre Fortea, es demasiado importante para la Iglesia y sobre todo, para tantas almas aprisionadas en terribles tormentos espirituales.