MISIÓN EN FÁTIMA, PORTUGAL. OCTUBRE 15 AL 20 DEL 2008

 

 


Viajé a Lisboa el 15 de Octubre desde Dublín, Irlanda para comenzar una misión de cinco días en Portugal.
Empecé en Lisboa predicando en varias parroquias haciéndole un seguimiento a la publicación de mi libro "De la oscuridad a la luz" traducido del inglés al portugués.
Una de las más grandes bendiciones cuando predico en Lisboa es el poder visitar la Iglesia construida donde nació San Antonio de Padua (Conocido en Portugal como San Antonio de Lisboa). Es uno de los santos más trascendentales y poderosos de la iglesia Católica. Esta vez tuve el regalo inmenso de ser bendecido por un franciscano misionero de 90 años, con la reliquia de primer grado de un hueso de la mano de San Antonio y me dieron la famosa cruz de San Antonio con su exorcismo y el de San Patricio en el reverso. Visité de nuevo el cuartico de abajo, en el que nació el santo y donde el Niño Jesús se le aparecía tantas veces en su niñez.
Prediqué por tres días en Lisboa y luego me trasladé a Fátima a predicar un retiro en la comunidad Cristo de Betania. Esta es una comunidad de servidores del santuario de Fátima, de laicos comprometidos con el apostolado de Fátima por muchísimos años. Por medio de ellos en las últimas tres misiones en ese lugar he tenido la gracia de participar de inmensas bendiciones. Antes de partir de Lisboa tuve la oportunidad de visitar el monasterio de las clarisas donde Jacinta la vidente de Fátima pasó 13 días antes de ser llevada al hospital donde murió. La Virgen María le pidió que muriera sola, lejos de su familia, para salvar muchas almas en esa soledad. Visité el cuartico donde se quedaba en el segundo piso del convento y allí está su camita y la ropita que vistió en esos días, lo mismo que una silla donde se sentaba la Virgen María a enseñarle muchas cosas. La Virgen María se le apareció a Jacinta en ese cuartico más de diez veces. Es un privilegio el haber estado en ese cuartico tan sagrado, de una santica tan inmensa como Jacinta, quien murió siendo apenas una niña. La madre superiora me acompañó muy buen rato en ese recinto santo.
En Fátima esta vez viví otro regalo muy grande: en la casa de Jacinta y Francisco la cual está conservada intacta, conocí a un sobrino de estos dos pastorcitos santos: Joan dos Santos de 82 años de edad. Él me contó historias de sus ocho tíos y su papá, lo mismo que de sus abuelos, los padres de los pastorcitos. Me contó que esa era una familia feliz. Eran pastorcitos en la hacienda de una familia muy acaudalada, pero vivieron muy felices. La plaga que llegó de España se llevó cinco de los nueve niños en menos de un año y medio incluyendo a Jacinta y a Francisco. Lucía, la prima de los pastorcitos también vidente, fue una guía espiritual de Joan. Sus hermanos son sacerdotes misioneros en África en voto de destierro, que quiere decir que se fueron con votos de no volver, siguiendo el sacrificio de su tía Jacinta quien siendo una niña, aceptó la petición de la Virgen de irse a morir sola y lejos de la familia.
La aparición de Fátima es una de las más poderosas de nuestra Iglesia Católica. Joan me contó que Lucía le dijo que ella desde el año 1915 ya había visto a San Miguel en las nubes, pero creía que eran ilusiones de ella y miraba para otro lado, hasta que el Arcángel se les hizo muy presente a los tres pastorcitos en el año de 1916 cuando los preparó para la llegada de la Virgen en 1917.
El retiro en Fátima fue muy ungido, atendido por mucha gente. Para mí es una inmensa bendición, algo que no podría describir de lo grande que es todo lo que siento cuando voy de misión a este lugar santo.
Pidámosle al Señor Jesús que nos ayude a conservar este santuario y a propagar el mensaje del cielo a los pastorcitos, todas las enseñanzas y poderosas oraciones.

MARINO RESTREPO

Los invitamos a ver las fotos de la misión en

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