MISION EN AUSTRALIA JULIO 2008
XXIII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD (JMJ 2008)

Sydney, una de las ciudades mas secularizadas de la tierra, se convirtio en el
escenario mas gigantesco de evangelizacion ante las miradas de una audiencia
mundial de mas de un billon de televidentes que siguen dia a dia este evento y
la marcha pacifica, musical y entusiasta de medio millon de jovenes de 180
paises, que invadieron las calles de esta ciudad, la cual le abrio las puertas a
la juventud Catolica mundial, con mucha generosidad y respeto.
El Santo padre Benedicto XVI partio esta manana de regreso a Roma, con un
corazon lleno de gozo y de esperanza, despues de pastorear a medio millon de
jovenes del rebaņo que le ha confiado El Senor. Como buen sucesor de San Pedro,
exhorto directo y sin rodeos, a vivir el evangelio de Jesuscristo sobre Sus
huellas. En cada homilia y en cada discurso pidio ser testimonios de vida al
regresar a casa. Hizo un llamado cariņoso y firme a dejar el pecado y proclamar
el Reino de Dios entre los hombres, en un mundo indiferente y materialista.
Denuncio los vicios y las malas tendencias humanas del mundo de hoy, pero en
ningun momento se alejo de la caridad, la compasion y la esperanza para todos
los seres humanos. Mostro que Cristo vino por los enfermos y que todos nosotros
como Catolicos somos llamados a ser esos Cristos que vienen como mensajeros de
las buenas nuevas de la salud y la libertad espiritual, que todo lo logra y todo
lo otorga en Jesuscristo Redentor.
Una semana que paso como un pedacito de cielo. Cada dia en el parque Hyde del
centro de la ciudad al lado de la catedral de Saint Mary, se reunian miles y
miles de jovenes al comienzo y al final de las jornadas. Un verdadero ejercito
espiritual, combatiendo con las armas del amor y con corazones inundados en gozo
verdadero que solo proviene del Altisimo, don que solo es otorgado desde el
cielo.
Que lindo es ver nuestra Iglesia Catolica viva en sus capullos en flor, en su
juventud radiante y alegre. El jardin de Jesus en plena flor. Miles y miles de
ellos. Sacerdotes, seminaristas, monjas, laicos de todas las ordenes y carismas,
Obispos, Cardenales y el sucesor de San Pedro, que mas se le puede pedir a Dios
para una fiesta santa en la tierra? Pues santa ha sido. El Santo padre no ceso
de hablar de un nuevo Pentocostes y si que lo ha sido. Todos los que hemos
vivido esta experiencia en vivo y los que la han participado de lejos por los
medios de comunicacion, hemos recibido esta inmensa uncion del Espiritu Santo
para toda la Iglesia Catolica. No hay duda que hemos renovado nuestro bautismo
en una forma trascendental.
Ahora continua el regar todas estas poderosas semillas que han sido sembradas
aca. Le corresponde a la Iglesia en cada lugar, el continuar alimentando la
juventud con el mismo entusiasmo, la misma firmeza y la misma caridad con que el
Santo Padre Benedicto XVI lo hizo aca. Abramosle el corazon a los jovenes en
todas partes, apoyemosle, inspiremosles con nuestro buen ejemplo y nuestro amor
por Cristo. Necesitamos una Iglesia evangelizadora, despierta al espiritu
misionero. Somos una Iglesia peregrina y al perezoso que no quiere salir al
camino, echemosle el agua del Espiritu Santo para que se despierte y tome su
espada y salga a caminar con el Evangelio. No podemos quedarnos callados ante la
burocracia religiosa en que han caido muchas areas de nuestra Iglesia. Tenemos
que defender el territorio que nos han confiado, nuestra vida es corta y ya
pronto nos llamaran a cuentas a todos ante el Tribunal de Jesucristo. Defendamos
nuestra Iglesia y denunciemos sin miedo y con firmeza a los que son piedra en el
zapato para las misiones, a los que traen la inmoralidad y dehonestidad al
Evangelio, a los que practican nueva era en los templos y monasterios, a los que
predican y publican herejias, a los homosexuales que estan ordenados a la vida
religiosa y sacerdotal. Ninguno de ellos puede quedarse en la Iglesia.
Llamemosle a la conversion o a irse a las tinieblas por las que cambiaron
a Jesus. Defendamos nuestra Iglesia!
Dios sea bendito siempre y glorificado en los que se atreven a dar la vida por
Jesus!