MISIÓN EN ITALIA DE FEBRERO 2007
Llegué a Roma el 1 de Febrero para comenzar una misión de 20 días por Italia con la comunidad “Hijos del Divino Amor”. Cada vez que llego a Roma, me siento reportándome a San Pedro. Visito la Basílica de San Pedro religiosamente y en esta oportunidad en particular, me tocó la misa de primer viernes con el Santo Padre Benedicto XVI. Era una misa para las comunidades religiosas. Sobra contarles el gozo y la bendición que esta Eucaristía brindó a mi alma y corazón. Llenó mis sandalias de fuerza para el camino misionero. Después viaje a San Cesáreo a dar un retiro a las parejas de esa parroquia que se estaban preparando para casarse. Encontré parejas de diferentes credos y también algunas sin credo. Es un verdadero desafío para un creyente abandonarse en las manos de una persona que no tiene las mismas creencias y que en algunos casos, creen cosas gravemente contradictorias a la fe Católica. Se aprecia el hecho de que esas personas que asisten a estas conferencias de preparación prematrimonial, lo hacen por el amor que le tienen a su pareja y como muestra de docilidad y sacrificio por el matrimonio que esperan contraer.
Después de mi predica, queda sólo el orar mucho por ellos, pues sólo Dios podrá ayudar lo que tienen que enfrentar al nacer los hijos con sus diferencias espirituales. Obviamente no todas las parejas eran así, pero quise resaltar este hecho como motivo de reflexión para usted querido lector hijo de Dios. Lo más importante es que estas parejas estaban en la Iglesia y con eso hay madera para cortar aunque a veces sea verde, pues con la ayuda del sol que nace de lo alto, todo lo verde se puede secar y hacer leña para el fuego del Espíritu Santo.
Luego viajé a la provincia de la Puya, a las ciudades de Bitonto donde di un retiro en la Basílica de los Santos médicos Cosme y Damián. Una historia centenaria de dos hermanos que eran santos y a través de los cuales El Señor continúa haciendo grandes sanaciónes milagrosas. La Basílica es preciosa y en el salón comunal que está hecho en forma de casa teatral, prediqué el retiro con una asistencia muy numerosa, los cantos fueron preciosos, cuentan con un ministerio de música con el espíritu religioso católico italiano que tiende a la buena y santa costumbre de los cantos y música sacros.
El día siguiente continuamos hacia Giovinazo y en la Iglesia de San Pablo de la Cruz prediqué un retiro de tres conferencias. Una comunidad mariana, renovada profundamente en su fe, en la espiritualidad de Medugorje, donde han sucedió incontables conversiones para esa comunidad., que no para de testificar. Vivimos una experiencia santa y ungida en el amor de Maria en una forma muy especial.
El día siguiente participamos en una peregrinación a Santo Ángel, el santuario más antiguo de San Miguel Arcángel y al mismo tiempo, la aparición documentada de la Iglesia Católica como la manifestación de un Ángel de Dios más poderosa después de la ascensión de Jesús al cielo. En la entrada a esta cueva que está coronada por una hermosa iglesia, pero que conserva la forma natural de caverna en su interior, aparece una inscripción que dice: “Aquí yace la terrible entrada al cielo”. Cuentan que San Francisco de Asís no entro a la cueva porque no se sentía digno. Se podrán imaginar lo indigno que me sentí después de escuchar esto. Oré y con mucho cuidado entré en la cueva y tuve una experiencia maravillosa con San Miguel. Espero recibir autorización de mi director espiritual para compartirlo por este medio.
Regresamos a Roma y participé en el congreso de la Divina Misericordia en la ciudad de Frascaty en el convento de las hermanas franciscanas misioneras de la pobreza. Un convento muy antiguo y precioso, el día siguiente tuvimos el cierre del retiro en Roma en la iglesia del Santo Espíritu que es el santuario nacional italiano de la Divina Misericordia y queda a una cuadra del Vaticano. Fue inaugurado por Juan Pablo II y ese día llevó una reliquia de Santa Faustina, de una de sus vértebras.
Predicar en este retiro fue un inmenso honor. Este congreso fue en alianza con el apostolado de María Reina de la Paz de Medugorje.
Después partimos a Sicilia y comenzamos misión en Palermo donde le prediqué a un retiro de sacerdotes de esa diócesis. De allí partimos a Missilmery, a la iglesia de nuestra Señora de la Asunción. Esta devoción a María es inmensa en esta población Siciliana. La procesión con esta estatua que data del siglo XIII, necesita de muchísimos hombres para cargarla y cada año el Obispo y el alcalde del pueblo consagran la ciudad a la Virgen María. La asistencia a mis charlas fue numerosa y pudimos continuar llenos de fuerza y de una nueva familia en Cristo nuestro Señor.
El día siguiente llegamos a Sciacca que queda en un puerto pesquero muy importante. La iglesia de San Pedro donde prediqué esta a orillas del mar y es muy hermosa. La reunión fue muy especial y tuvimos la oportunidad de conocer mucha historia católica de esa área donde San Pablo predicó con mucha frecuencia.
De allí partimos a Catania aun retiro de fin de semana con el que terminé la misión en Italia. En esa ciudad pude reunirme en esa segunda visita con numerosos grupos misioneros sicilianos y compartimos muchas de las inquietudes sobre la invasión de la Nueva Era en la Iglesia y especialmente en el clero.
Les recomiendo visitar la página de fotos de Italia y allí les comparto apartes de esta misión.