MISIÓN EN VENEZUELA Y NICARAGUA DE MARZO 2007

 

Comencé misión en Venezuela el 3 de marzo con la Renovación Carismática de Caracas. Esta es la tercera vez  que tengo la oportunidad y la bendición de compartir con esta comunidad valiente y trabajadora en la viña del Señor. El padre Vicente, de origen italiano, es un apóstol incansable del Señor, y la comunidad Católica de Caracas, y para el efecto,  de toda Venezuela han sabido responderle a su abnegado servicio por la salvación de las almas.

En esta oportunidad prediqué un retiro de cuaresma a una congregación de miles de personas en el santuario del Divino Niño.

La congregación reunida ese día  estaba muy bien preparada para una velada con Jesús que duró dos días. La alabanza y  la oración reinaron como en toda buena congregación carismática. Prediqué ocho conferencias los dos días sobre temas de cuaresma, centrados en la conversión y en una espiritualización de la vida con radical entusiasmo y declarándole la guerra santa a la mediocridad. El nivel de superstición en el Pueblo de Dios en Latinoamérica es un elemento de cuidado y de mucha evangelización, pero la voluntad del pueblo al mismo tiempo esta abierta, en su mayoría, a una sana y coherente exhortación. La evangelización de nuestro pueblo creyente no sólo es necesaria en los laicos, sino especialmente en el clero, para que así el trabajo que se logra en el laicado no se pierda en el curso del tiempo por un pastoreo tibio o de enseñanzas de herejías como se ve últimamente en algunas áreas de la Iglesia.

 

De Caracas partí hacia Valencia donde me reuní con dos parejas de laicos comprometidos con quienes comparto la organización de las misiones por Venezuela. Tuvimos una serie de reuniones de diferentes niveles en zonas privilegiadas y en zonas pobres de la ciudad. En general, el Pueblo católico de Valencia, está comenzando una renovación espiritual muy buena, no en la proporción en que los laicos y el clero local quisieran, pero si hay gran esperanza en  la primavera espiritual que se está despertando. Todo esto por medio de la concientización y el arrepentimiento a nivel personal, lo cual trae sanación a las heridas del espíritu de división causado por los acontecimientos políticos y económicos por los que ha atravesado el pueblo de Venezuela en los últimos ocho años. Siento que hay mucha madera espiritual  para labrar en estas comunidades de Valencia.

 

De allí partí a Punto Fijo donde por segunda vez participo en una misión. Esta vez fue misión de Cuaresma de la arquidiócesis. Un retiro de dos días con presencia del señor Obispo quien participó con mucho cariño y entusiasmo en las actividades. Los temas fueron centrados en una seria consideración de la relación con la Iglesia, con Dios, con la comunidad. Hacer conciencia de estas cosas es la base de nuestra fe. Fácilmente en el mundo de hoy se pierde el norte de la coherencia espiritual y se vaga por horizontes de ilusiones a veces vestidas religiosamente. Trabajamos fuerte desnudando todas estas cosas.

El 12 de Marzo partí hacia Nicaragua.

 

MISIÓN EN NICARAGUA MARZO 12 AL 15 DEL 2007  

 

Llegué a la ciudad de Managua para reunirme con Margarita Pasos y su esposo, quienes prepararon una misión de tres días muy ocupada y de muchos frutos. Esta fue mi primera visita a Nicaragua. Una ciudad de calles adoquinadas, con vecindarios humildes y otros más enriquecidos por la abundancia, pero en general encontré un país de gente amable y un Pueblo católico dócil y que valora la paz. La guerra de casi diez años le enseñó  a los nicaragüenses a vivir en paz; y se respira la paz,  oro porque se mantenga. Admiro el paso que dio el pueblo Nicaragüense por proteger el derecho a la vida,  evitando aprobar  las leyes pro aborto, a pesar de enfrentarse a gigantes reyes del aborto como Norte América y la Comunidad Europea, de donde recibieron amenazas de sanciones económicas serias por no acatar el respaldo al asesinato que es el aborto. Que lindo es ver la bendición de Dios que se glorifica en el pequeño y en el humilde para avergonzar al orgulloso y al grande. Me sentí muy bendecido de conocer a los católicos de Nicaragua, conocí mucha gente. Predique en la prisión de Managua a hombres y mujeres  privados de la libertad. Me impresionó ver un sistema carcelario tan humano y evangelizado, sobre todo la riqueza de la presencia de la Iglesia Católica,  activa y efectivamente. Un director nacional de las prisiones con un corazón caritativo y compasivo,  por el dolor humano de aquellos que cayeron en el error,  y por el drama humano de sus familias.

Partí muy alegre y muy bien impresionado de la gente y la Iglesia Católica de Nicaragua. Le pido a Dios que me de la bendición de poder regresar a compartir con ellos más momentos evangélicos donde se proclame el Reino de Dios a todas las gentes, con entusiasmo y en Santa Paz.

Oremos para que Nicaragua permanezca en la paz del Señor y continúe protegiendo la vida. Oremos por el Cardenal de Managua quien ha hecho una obra muy grande al mantener armonía entre el gobierno, la Iglesia y el pueblo, luchando por la buena moral y los valores que enseña nuestra Santa Doctrina