Misiòn en Venezuela en Octubre 2006
El 29 de Septiembre viajé a Caracas en tránsito a la ciudad de Punto fijo, una
pequeña y bella ciudad de la costa norteña del país, centro petrolero y de una
temperatura considerablemente alta. El sacerdote que me invitó me esperaba en el
aeropuerto con un grupo de laicos y fuí recibido con mucho cariño y gran
entusiasmo por la misión que habían organizado el fin de semana . Tuvimos un
compartir esa noche y en oración consagramos el retiro del Sábado y las
actividades del Domingo. El Sábado comenzamos en oración y alabanza con un
ministerio musical muy especial. La primera charla fué el testimonio y después
compartimos tres conferencias más en el resto del día, terminando a las cinco de
la tarde. El sacerdote compartió conmigo su apostolado con el grupo de los
Matrimonios por Cristo, una espiritualidad muy linda, originada en Brasil, y
ahora parte de toda la Iglesia Católica. La misión fue muy ungida y logramos
despertar el entusiasmo para un retiro de cuaresma del próximo Marzo de 2007.
De allí viajé a la ciudad de Coro, muy cerca a Punto Fijo, cuarenta minutos de
viaje por carro. Fuí transportado por dos señoras misioneras de esa ciudad
quienes habian organizado la misión en compañia de un Monseñor de origen
Colombiano, quien está a la cabeza de un santuario muy grande e importante de
nuestra Señora de Carrizal.
En la parroquia de Monseñor dí un retiro toda la tarde del Domingo y durante
varias Eucaristías del Domingo pude dar una reflexión sobre mi experiencia de
Dios e invitarlos a las otras actividades. Monseñor es un sacerdote de una
actividad inmensa y llena de unción y mucho amor de Jesús. El Lunes siguiente en
la noche, fuí invitado a dar el testimonio durante una misa de sanación que es
tradiciòn de muchos años y se lleva a cabo en el santuario. Cientos de personas
acuden allì. La devociòn, el amor y la fidelidad por la Virgen Marìa, son dignas
de toda admiraciòn. Me da la esperanza de Dios bendecirlos a todos y darles la
paz y el orden otra vez, por medio de la Santisima Madre Marìa. Es bueno ver
como el pueblo de Dios repara por tantos pecados de aquellos que dan la espalda
a lo Divino, que no obedecen, que no perdonan. Los corruptos, los violentos, los
comunistas que creen poder vivir una vida sin Dios en nombre de filosofìas
fracasadas que sòlo esclavizan al hombre.
Partì a Barquisimeto y allí me reuní con un grupo de laicos comprometidos, con
los cuales habìa misionado al principio de este año.
Uno de los laicos, Marcelino, fundò una obra de los mismos colores de caridad
delas hermanas de Calcùta, con niños que están completamente abandonados y otros
que reciben asistencia durante el día. Niños especiales, que han nacido con toda
clase de problemas físicos y mentales. Una obra hermosa y digna de todo apoyo.
Con ellos prediqué en una parròquia encabezada por un padre de origen español,
en el centro de la ciudad. La Iglesia se llama"La Clinica del Alma" , es un
grupo carismático y reune cientos de personas. Luego participamos a nivel de
grupo de oración y visitamos la Divina Pastora, una advocación de la Virgen
María que tiene quizás las peregrinaciones más gigantescas en su día cada año.
Se habla de dos millones de personas. Es algo muy especial, una inmensa
bendición.
De alli partì a Valencia donde me encontrè con un grupo de laicos quienes fueron
los líderes en el encuentro de esta misión. Ellos oraganizaron todas las
parroquias y grupos en Venezuela para mi visita. Admirable amor por la Iglesia,
por las misiones, por la propagación del Reino de Dios. Fui recibido con mucho
amor y tuvimos una actividad muy ocupada, incluyendo retiro y reuniones pequeñas
de reflexión íntima espiritual. El Señor Obispo de esa diócesis fue un gran
apoyo al darnos su bendición para la misión y despues de finalizar las
actividades acordamos los retiros de esta próxima cuaresma, para darle un
seguimiento vivo a todos los corazones que se han ido renovando a medida que
este grupo fiel continúa su labor apostólica entre ellos.
Es una misiòn de esperanza y de inquietudes reales que muestran que sí vale la
pena luchar por un mundo nuevo, por una patria nueva, por un corazón contrito,
arrepentido, un corazón de rodillas. Así se vé luz en el horizonte de
situaciones que a veces parecen ser tan nubladas por los efectos que trae el
ejercito del mal por medio de políticos endemoniados, que venden el alma al
demonio a cambio de poder, sin importar a quién le hacen daño, pero el pueblo de
Dios se levanta y no hay poder más grande que el poder de Dios en Cristo Jesús
nuestro redentor.
De allí viajé a Caracas y prediqué en tres diferentes parroquias y en un
convento de monjitas que viven una experiencia mística con la Virgen María desde
hace casi dos décadas. Nos acompañaron varias tempestades, pero esto no evitó
que tuvieramos una copiosa asistencia en todas las conferencias. La misión en
Caracas fue coordinada por los misioneros de los corazones unidos de Cleveland,
Ohio, lo hicieron con mucho cariño y efectividad. Participé también con los
carismáticos en su programa de radio y televisión y organizamos dos retiros de
cuaresma para Marzo próximo en Caracas.
El ambiente de la Iglesia en Caracas está inundado de oraciones por el futuro de
la nación, por las elecciones próximas donde se decide una patria sin Dios o con
Dios y esto marca una responsabilidad enorme sobre los fieles que son llamados a
defender los territorios espirituales y materiales que Dios les confió por ser
Su pueblo Santo escogido. Muchos guerreros valientes en la lucha por ésta causa,
y es tiempo para los católicos en el mundo entero, de apoyar a Venezuela para
que sea un hijo de Dios el que la guìe y gobierne y para que la Iglesia pueda
vivir a la luz del día sin persecuciones políticas y administrativas. Confío en
que así será. Ví miles de Venezolanos en esta última misión, con una conciencia
orante de altos niveles y se que Dios los escuchará y les dará el triunfo si
continuan con ese nivel de batalla contra el poder del demonio.
Luego partí a la isla de Margarita. Una hermosa Isla en el caribe venezolano, el
lugar favorito de vacaciones de miles de ellos y turistas de todo el mundo. Tuve
la oportunidad de convivir con una familia de la Isla, muy ungida, y de recibir
el apoyo de un equipo de laicos muy comprometidos quienes organizaron varias
conferencias en diferentes parroquias y un retiro de todo un día en un colegio
de religiosas de la ciudad. Los tres días que misioné allí, estuvieron llenos de
actividades evangelizadoras y con espíritu de unción muy alto, alegre y lleno de
esperanza. Mucha gente con auténtica hambre por El Señor Jesús. Una devoción
mariana real y un compromiso de parte de los laicos y sacerdotes por desarraigar
el mal de la Nueva Era y las filosofías oscuras que aspiran a mantener el yugo
del diablo sobre el pueblo de Dios. Vi fuerza y madera para labrar obras grandes
en el pueblo santo.
Acordamos también un retiro de cuaresma para el mes de Marzo.
Partí de Venezuela el 15 de Octubre rumbo a Colombia, y mi corazón se quedó en
Venezuela orando con todos ellos en todas las ciudades que visité, por una
patria nueva, un corazón nuevo, una vida nueva en Cristo redentor. Invito a esa
unión en oración por el futuro de una patria tan hermosa, con gente tan de Dios
y que ahora vive un momento crucial de su historia.