MISION EN LOS ESTADOS UNIDOS  DICIEMBRE 2006

 

 

Viajé de Windsor, Ontario hacia Detroit, Michigan para comenzar una misión de dos semanas en los Estados Unidos. La primera actividad fue en el desierto de Arizona, en una pequeña población llamada Hertfore, localizada en la frontera con México.

Una pareja de americanos retirados, originarios de Michigan, compraron una vasta extensión de tierra en el desierto a las afueras de esta población y allí pensaron pasar el resto de sus días disfrutando la paz que se respira en un lugar así. Dios tenía otros planes para esta pareja, que siendo Católica no estaba viviendo una experiencia de renovación espiritual exactamente. Después de un viaje que hicieron a Medugorje, unos pocos días después de regresar, Pat., la esposa, comenzó a tener experiencias místicas con nuestra Señora Reina de la Paz de Medugorje y comprendió que ese lugar debía ser consagrado al Señor Jesús y la Santísima Virgen María. No tardaron mucho en seguir el llamado y lo primero fue construir dos edificaciones para recibir peregrinos y reunir grupos de oración. Luego decidieron contratar un famoso escultor del área para construir una cruz gigantesca, junto con una estatua de la Virgen María. Esto generó una inmensa protesta de los masones del área, quienes los demandaron ante la corte estatal, alegando que esas estatuas serian polución ecológica para el desierto. Después de una contienda legal de dos años y mucha oración, se logro ganar la batalla al diablo y hoy se aprecian desde millas de distancia, las inmensas cruz y estatua que miran hacia México y son una presencia hermosa de nuestra fe en la desolación de un escenario que ha sido el sudor y lagrimas de miles de emigrantes ilegales que buscan mejorar su vida y se internan en ese desierto expuestos a  morir por la insolación a que se someten. Muchos mueren o son asesinados por francotiradores americanos, que tienen como deporte cazar ilegales en el desierto.

Participé en un retiro de fin de semana que fue dividido en dos sesiones para atender a ambas culturas, anglo y mexicanas, en sus respectivos idiomas. Fue una bella experiencia. Conocer más y mas pueblo de Dios, sólo nos enriquece y nos da más fuerza para luchar, sabiendo que no estamos solos en esta peregrinación por el destierro y que nuestra Iglesia es grande y poderosa en los dones espirituales que Dios nos ha dado para compartir,  en Cristo nuestro Señor.

Cruzar el desierto en ambas direcciones hasta el lugar del retiro, es como si se hubiese internado en tierra extranjera, pues hay patrullas de emigración americanas que detienen todo vehiculo y solicitan documentos como si apenas se pasara la frontera.

Después de tres días, regrese a Los Ángeles vía Tucson, Arizona y en Los Ángeles prediqué en un retiro espiritual de la comunidad filipina Gospa prayer group en Van Nuys. Luego en Willmington y por ultimo en la ciudad de Comerse.

 

El fin de semana del 24, 25 y 26 misioné en el área de Detroit, Michigan, primero en la Iglesia de San Esteban y el fin de semana prediqué en un retiro en Farmington Hills, en la parroquia de San Gerardo.

El retiro fué centrado en reflexiones sobre la experiencia mística de la Eucaristía, las señales de los tiempos y la Iglesia en general,  presentados en siete temas diferentes durante los dos días.

La noche del 26, después de terminado el retiro, fui entrevistado por Saint Michael’s media Católica TV station.

 

El Lunes 27 regresé a los Ángeles por cuatro días y participé en la grabación de varias conferencias para una estación de televisión católica hispana y al día siguiente para otra estación de radio y televisión católica hispana, en la cual presenté el testimonio de mi conversión.

Misionar en los Estados Unidos es tomarle el pulso exacto a los tiempos que vivimos. Este país después de la industrialización que ha vivido, posterior a la segunda guerra mundial, se convirtió en un súper poder económico, militar y político y ha desplazado una influencia tal sobre el resto del mundo, que basta con observar hoy con cuidado, qué está sucediendo a nivel social y espiritual y es cosa de tiempo para que estas influencias se filtren por todas partes del planeta. Desafortunadamente desde los años sesenta, con la revolución de los hippies, la liberación femenina y el nacimiento de los movimientos gay en California, la influencia sobre el mundo es de una extrema decadencia e inmoralidad, de un extremado espíritu de consumismo y de glotonería. Hasta el punto que da lástima observar la juventud convertirse en monstruos físicos por las hormonas y preservativos que hay en la comida rápida que es lo que más se consume a nivel masivo. Esto sin mencionar aún la liberación de los sexos, que ha traído el asesinato masivo más grande de todos los tiempos por medio del aborto. Es triste ver un imperio autodestruirse.

Debemos orar mucho por América, pues la mayoría de las almas están dormidas y no están preparadas para el encuentro con El Señor ante Su Divino Tribunal. Se predica un Jesús plástico, de manos de los más perversos tele evangelistas que les ofrecen un cristianismo de abundancia económica, salud física, liberación de toda clase de demonios y suerte en la vida terrenal, anclado en el diezmo al pastor. Esto lleva a los creyentes tibios a creer que ya no hay que hacer nada, pues Jesús ya nos salvó y esta listo a darnos todos los reinos de la tierra porque somos sus hijos. Esto se vende popularmente en forma masiva y todas esas almitas están en peligro de condenación eterna, por vivir la fe con la misma esperanza que los discípulos de Jesús la vivían antes de recibir al Paráclito, pensando que Jesús reinaría en la tierra. Oremos y oremos por todas estas almas.